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150 jóvenes disfrutando de la naturaleza en los campamentos de verano

Desde el 16 de agosto al 5 de septiembre, 150 niños, niñas y adolescentes disfrutan de siete días de campamento de verano en un entorno privilegiado, Navacerrada, en la Sierra de Guadarrama. Fundación Tomillo organiza, con la colaboración de Fundación «La Caixa», estos campamentos donde menores de 6 a 18 años disfrutan de una semana llena de actividades de ocio, aventura, convivencia, retos y diversión.

Este espacio natural de convivencia no sólo les va a permitir a los jóvenes relajarse y divertirse, salir de sus barrios, de la ciudad, tras un año complicado en lo personal y escolar, también contribuirá a potenciar su desarrollo personal, aprendiendo y haciendo nuevas amistades.

Empieza el día en Navacerrada. Los niños y niñas del campamento se van levantando, unos con más sueño que otros. Se van desperezando y poco a poco bajan a desayunar. Es pronto, son las 8 y media, pero hay que aprovechar un largo día de verano y pasarlo bien. Mientras desayunan, unos están en silencio, otros recordando lo bien que lo pasaron ayer y otros ya con la mente en lo que haremos hoy.

A primera hora deporte en plena naturaleza, nuestras olimpiadas particulares y, mejor prontito, con el frescor de la mañana. Más tarde las actividades planificadas del día; hoy toca tirolina y escalada. Algunos están nerviosos ya que no lo han hecho nunca y otros aunque lo conozcan inquietos con la adrenalina propia de las actividades de aventura. Lo que ellos no saben es lo que van a poner en juego, pero sus monitores sí: autoconciencia y autorregulación, entre otras competencias, que son básicas en esta actividad. Hoy no toca piscina, que es una de las actividades que más gusta, ya que estamos toda la mañana descargando adrenalina en las actividades de multiaventura.

Después de la comida, un necesario descanso para recuperar fuerzas y seguir afrontando el desafío del día y las actividades de la tarde, ya más relajadas. Aquí pondremos en juego competencias como trabajo en equipo, resolución de retos, empatía… La fórmula perfecta para aprender y disfrutar.

Un ratito para hablar con la familia y una merecida cena. Por la noche nos unimos para disfrutar de un cine de verano, en este caso en el salón, porque hace ya fresquito para estar fuera. Nos vamos a la cama agotados, con una sonrisa en la cara y pensando que mañana nos espera otro día inolvidable.

 

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