
Fundación Tomillo participó en el I Congreso Nacional Virtual: Las Escuelas de Segunda Oportunidad como alternativa de educación inclusiva, celebrado los días 10 y 11 de diciembre y organizado por la Universidad de Málaga junto a distintos agentes del ámbito educativo y social. (Web del Congreso).
El encuentro reunió a profesionales de la educación, responsables de políticas públicas, entidades sociales e investigadoras e investigadores que trabajan por generar entornos de aprendizaje más inclusivos y adaptados a las necesidades reales de las personas jóvenes.
Para Tomillo, el congreso fue una oportunidad para compartir los resultados de dos años de trabajo dedicados a diseñar un plan formativo específico para profesionales del sector, centrado en cómo impulsar el desarrollo de competencias socioemocionales en una amplia diversidad de contextos de aprendizaje.


La participación en este congreso ha permitido no solo compartir el trabajo realizado, sino también situarlo en diálogo con otras experiencias y enfoques que buscan fortalecer la inclusión educativa. Para Tomillo, este intercambio reafirma la importancia de seguir construyendo herramientas que apoyen a los equipos, den coherencia a los procesos y, sobre todo, contribuyan a que cada joven encuentre oportunidades reales para avanzar y proyectar su futuro con confianza.
Por ello, sentimos un gran agradecimiento hacia las entidades organizadoras del evento —la Universidad de Málaga, la Asociación Arrabal, IDEI Innovación y Desarrollo Educativo Inclusivo, UNIR y la Red Española de Escuelas de Segunda Oportunidad—, cuya labor ha hecho posible nuestra participación y ha permitido crear un espacio de reflexión riguroso, abierto y orientado al bien común.


Durante nuestra intervención en el congreso tuvimos la oportunidad de compartir el enfoque metodológico principal de nuestra propuesta: la importancia de secuenciar y focalizar la atención de profesionales del sector alrededor de dimensiones competenciales específicas, integrándolas en actividades diarias.
Este enfoque permite que los equipos educativos organicen su mirada en función de prioridades claras, favoreciendo la observación cuidadosa de los aprendizajes y la identificación de cambios significativos en los itinerarios de jóvenes. Además, destacamos la relevancia de hacer explícitas estas dimensiones y criterios de observación a las propias personas participantes, de modo que puedan comprender y compartir los focos de atención, reconocer su propio avance y situar sus aprendizajes en una narrativa clara y significativa.
Este modo de organizar la práctica educativa constituye, además, la base que permite que la evaluación se convierta en un proceso auténticamente formativo. Al ordenar la observación y compartirla con los y las jóvenes, se crean las condiciones para construir evidencias sistemáticas del progreso y otorgar un espacio central a la voz de cada participante en la evaluación de su propio recorrido. Desde esta perspectiva, la evaluación deja de ser un ejercicio aislado para convertirse en un diálogo continuo que acompaña y da sentido al aprendizaje.
Gracias a la financiación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Tomillo ha podido transformar este proceso de reflexión y diseño en un itinerario formativo online que profundiza en las 18 dimensiones competenciales del marco desarrollado por la entidad y cuya elaboración culmina con el proyecto Aprender Haciendo que se ha estado ejecutando durante este año 2025.
El programa incluye contenidos teóricos, ejemplos aplicados y materiales prácticos que permiten trasladar el enfoque metodológico a diferentes entornos de acompañamiento socioeducativo. Aunque está concebido prioritariamente para profesionales de Fundación Tomillo, disponemos de algunas plazas para profesionales de otras organizaciones interesadas en todo el territorio nacional.
Si deseas más información, ponte en contacto a través de este formulario orientamas.org/contacto

















































































