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Conoce la historia de Alba y cómo le cambió la vida descubrir su vocación

Alba es una antigua alumna de Tomillo. En la actualidad trabaja como consultora especializada en Microsoft Exchange en una empresa informática, codo con codo con personas con una titulación de ingeniería informática. Pero su historia no comienza así.

Con 19 años, Alba había dejado de estudiar. Había abandonado el instituto porque había repetido por segunda vez 2º de bachillerato. Estaba muy desmotivada porque, según dice, no se le daba bien estudiar. Iba aprobando los cursos sin mucho esfuerzo, hasta que se encontró en 2º de bachillerato, sin una constancia ni una rutina de estudios. Nadie le había enseñado a estudiar y ella misma no se había creado ningún tipo de rutina. Cuando vio la dificultad que le suponía, dijo: “me voy a mi casa que tengo trabajo de teleoperadora los fines de semana con lo que pagarme mis cosas. Elegí lo fácil.”

Alba siempre ha tenido muchas ganas de moverse y así lo ha hecho. En esa época se veía muy perdida y además tenía que ayudar a su madre que enfermó. En ese momento no pensaba que tenía que labrarse un futuro, pero fue su madre la que le impulsó a buscar algún curso que le interesase, para que continuase con su formación. Le dijo que en Tomillo organizaban cursos de informática, que era lo que a ella le interesaba.

Para ella, la Fundación Tomillo siempre ha estado presente. Le suena de toda la vida, del barrio. Y decidió que quería acceder a una formación de informática, un curso de certificaciones de Microsoft. “Hice unos test psicotécnicos, una entrevista personal en la que peleé mucho por entrar porque la mayoría de la gente tenía alguna formación en informática y yo no tenía nada. Mostré muchas ganas y al final me seleccionaron”.

Su mayor motivación era ver que se le daba bien, que aprobaba, que sacaba sobresalientes, que se divertía mientras estudiaba. Esto le ayudaba a seguir adelante con el curso y terminarlo.

El hecho de estudiar algo que realmente le gustaba cambió su ánimo y autoestima. “Mi vida cambió totalmente, te sientes valorada, te sientes capaz de algo. Recuerdo el primer examen que sacamos que te ponía “aprobado” en la pantalla. Llamé corriendo a casa, ¡he aprobado! Y todos estaban muy emocionados de verme comenzar una carrera laboral.”

Entró a trabajar en un call center, primero de teleoperadora, y gracias a su buena actitud y motivación, le pasaron a la parte de sistemas y de ahí pudo ir evolucionando y encontrando otros trabajos siempre a mejor. “Me siento muy orgullosa de poder decir que estuve de responsable técnica del departamento y todos por debajo de mí tenían ingenierías informáticas y yo era su responsable. ¡He sido la responsable técnica de un departamento de 14 personas!” Se marchó de allí porque la parte de gestión no le gustaba, prefería poder “cacharrear” más.

Ha trabajado con Microsoft mano a mano y la tienen en muy buena consideración. “Para mí es un orgullo, sin haber estudiado una carrera, que aunque hubiera querido, no hubiera tenido la oportunidad de estudiar, poder decir que lo he conseguido por mi propio esfuerzo.”

Echando la vista atrás, Alba le diría a esa chica de 19 años que dejó de estudiar que no lo dejase por nada en el mundo, que terminar el instituto es una de las oportunidades que no se pueden dejar pasar, que la constancia del estudio siempre es positiva y te ayuda después de cara al futuro.

“El mundo en el que vivimos es muy competitivo en el que sin estudios te puedes quedar rezagado. Pero siempre hay una segunda oportunidad, se pueden encontrar otras vías, otras formaciones que ayuden a conseguir las metas que cada uno se propone y trabajar en lo que realmente a cada uno le guste y le llene. “Creo que la gente no conoce entidades como Tomillo. Lo fácil es quedarse en casa, aunque eso no vaya a darte un futuro. Ahora mismo mucha gente no tiene opción de trabajo ni siquiera con título como para tenerla sin título. Pero gracias a entidades como Tomillo, puedes reconducir tu vida, trabajar en lo que te guste.”

Tomillo no solo es una formación técnica sino también una formación humana. No solo imparte cursos de formación, sino que ayuda a las personas a hacer su currículum, cómo presentarse a las ofertas de trabajo…el acompañamiento es individualizado. Hay gente que no sabe cómo hacerlo, y eso puede marcar la diferencia a la hora de la contratación. “Así que, que gente parada de larga duración pueda redirigir su vida, gente que sin ningún recurso pueda hacerlo, me encanta.”

Para Alba, lo principal que ha aprendido en este tiempo es a ser constante, a no dejar las cosas porque sí, “que lo fácil es no hacer nada pero que lo difícil te da muchas alegrías”. Poder hacer lo que te propones porque has tenido una constancia y porque vales es genial.