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De la emergencia digital a un nuevo modelo pedagógico

Con el objetivo de reducir el impacto de problemáticas sociales como el absentismo y abandono escolar prematuro, agudizados con el “apagón digital” que sufren muchas familias sin recursos y sin herramientas digitales, Tomillo lanzó en junio la Escuela de Verano, un proyecto que se ha convertido en la semilla de un nuevo modelo socioeducativo, que ahora se está implementando en la Escuela de Oportunidades. Más de 560 estudiantes de 114 centros educativos del sur de Madrid, junto con sus familias en situación vulnerable, se ven beneficiados con este programa actualmente.

¿Qué hace diferente a este modelo pedagógico alternativo?

El nuevo modelo socioeducativo híbrido, permite gracias al formato blended learning que el alumnado puede adaptar su aprendizaje al entorno presencial o virtual, respondiendo a la incertidumbre de la pandemia o de cualquier otra circunstancia que les impida asistir a su centro formativo. Este modelo integral, refuerza las habilidades básicas de los estudiantes en cuanto a lectoescritura o pensamiento matemático, trabajando al mismo tiempo sus competencias socioemocionales, imprescindibles para el adecuado desarrollo personal y social de jóvenes y menores. La metodología llevada a cabo, aprendizaje basado en proyectos (ABP), permite que los jóvenes aprendan haciendo lo que les aporta una experiencia más completa y práctica en su proceso formativo.

Para hacer posible la implementación de este modelo educativo en la Escuela de Oportunidades de Tomillo, se han tenido en cuenta tres componentes imprescindibles; para empezar, una plataforma educativa en línea como Google Classroom, que permite crear una comunidad de aprendizaje en la que se puede construir de manera colectiva el conocimiento y en donde existe una interacción bidireccional, entre docentes y estudiantes. Por otro lado, el componente humano o equipo de trabajo, conformado por el equipo pedagógico que diseña los programas formativos en colaboración con los educadores; los educadores que los implementan haciendo evaluación y seguimiento de manera personalizada, con cada alumno y alumna; y las personas voluntarias que son una pieza fundamental en el proceso. Por último, la etapa de programación que impulsa el equipo pedagógico va más allá de definir los procesos de enseñanza-aprendizaje, creando materiales didácticos experienciales y/o hipermediales, que ayuden al alumnado a integrar y hacer significativo el aprendizaje.

Un proyecto que ha sido posible gracias a la suma de muchas voluntades

La Escuela de Oportunidades cuenta con la  colaboración de empresas como Fundación La Caixa y JP Morgan, e instituciones como la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento.

Además, gracias al Fondo de Emergencia de Tomillo, activado a principios de la pandemia, entregamos 337 dispositivos móviles a niños, niñas y jóvenes, proporcionamos 228 nuevos accesos a internet y repartimos 109.000 € para ayudar a cubrir necesidades básicas de las familias. No obstante, las necesidades de continúan, debido al modelo híbrido que continuará todo el curso escolar, resulta apremiante contar con más dispositivos que reduzcan la “brecha de acceso” de estos estudiantes.

Antes de la aparición de la COVID-19 se sabía que en España el 61 % de las familias tenían varios ordenadores en casa, el 44% sólo uno y el 14% ninguno. Al comienzo de la pandemia, identificamos que el 50% de los alumnos con los que trabaja Tomillo, no disponían de un dispositivo adecuado para continuar sus clases online.

Si recurrimos al significado de la palabra resiliencia en la RAE como “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”, podemos decir que los tomilleros y tomilleras que han hecho posible la Escuela de Verano y ahora hacen posible la Escuela de Oportunidades, son un fiel reflejo de ello y de su valiosa capacidad para seguir trabajando, en medio de una crisis sanitaria, por la equidad educativa y la disminución de la brecha digital.

 

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