Se esta mandando tu mensaje...

Noticias

Hay puestos de trabajo de naturaleza digital que no pueden cubrirse por falta de profesionales

Julián Martín, director de Formación Reglada nos comparte en este artículo su visión.

Los estudios reglados, y en particular, los estudios superiores reglados (universitarios o de FP) siguen siendo la fuente preferida de contratación en las organizaciones grandes y medianas. Esta perspectiva está cambiando poco a poco en la medida en que la oferta formativa, la demanda y la calidad de la FP reglada va aumentando, pero aún así, hay puestos de trabajo de naturaleza digital que no pueden cubrirse porque no hay profesionales suficientes con formación tecnológica superior que puedan ocuparlos.

Contextualización

 

La sociedad digital es un hecho. La pandemia ha acelerado el proceso de digitalización de las organizaciones, y en consecuencia, ha convertido la competencia digital en un requisito fundamental para acceder al mercado de trabajo.  

No obstante, en la actualidad decimos que estamos trabajando la competencia digital cuando en el proceso formativo se utilizan dispositivos tecnológicos, o la formación se provee de manera online, ya sea parcial o totalmente, o se trabaja a través de una plataforma/aplicación o el objeto de la formación es de naturaleza tecnológica. Si bien es cierto que todo ello redunda positivamente en la adquisición o mejora de competencias digitales, ¿Cuáles de estos elementos resultan mínimamente diferenciales de cara al acceso a un puesto de trabajo dentro de la sociedad digital?  

Posiblemente, cuando hablamos del propio proceso de digitalización de las personas, podemos hablar de tres procesos diferenciados:  

  • Proceso de sensibilización, exploración y atracción hacia la tecnología. Este es un proceso previo que consiste en conocer las tecnologías que existen, perderles el miedo, “cacharrear” con dispositivos y máquinas, sentirse cómodos/as y atraídos hacia el trabajo o aprendizaje a través de medios digitales, descubrir vocaciones STEM, etc. En este proceso, dicho sea de paso, el enfoque de género es clave para que atraiga por igual a todas las personas. Pero recordemos que no deja de ser un paso previo y que nada de lo que aquí ocurre, por sí mismo, supone un elemento diferencial que garantice el acceso al empleo.
     
  • Proceso de adquisición de habilidades para el trabajo en digital. Este proceso se encarga de dotar a las personas de herramientas para su desempeño efectivo dentro del mundo digital. Desarrollamos estas habilidades cuando somos capaces de comunicarnos y de colaborar utilizando medios digitales, cuando podemos extraer, filtrar e interpretar información procedente de medios digitales, cuando creamos contenido digital, cuando somos capaces de apoyarnos en herramientas digitales de cara a resolver u optimizar la resolución de un problema o cuando somos conscientes de la implicaciones a nivel de seguridad que implica trabajar digitalmente y aplicamos las medidas oportunas para proteger y protegernos a nosotros/as mismos/as, nuestros dispositivos y nuestros contenidos. El marco europeo DIGICOMP es un buen referente para profundizar en este proceso. Contar con habilidades para el trabajo en digital ya no es diferencial en el mercado de trabajo, sino un requisito previo para formar parte del mismo. 
  • Proceso de adquisición de habilidades tecnológicas diferenciales. El mundo de la tecnología cada vez es más amplio y el mercado necesita de profesionales que conozcan un conjunto de habilidades técnicas especificas: lenguajes de programación (Python, R, Java, C, etc.), tratamiento y análisis de datos, ciberseguridad, redes y equipos, diseño digital, fabricación digital, etc. El pensamiento computacional es una habilidad previa que se puede desarrollar de manera previa y aislada o a medida que adquirimos alguna de estas habilidades. Estas habilidades sí que pueden dar acceso a un empleo de manera aislada o agrupada.  

¿Dónde está el reto cuando trabajamos con jóvenes procedentes de entornos desfavorecidos? En trabajar las tres dimensiones. 

La inclusión, entendida en el año 2021, no puede circunscribirse únicamente a una dimensión social o económica, sino también digital. La generación de oportunidades en los jóvenes a nivel de formación y acceso al empleo pasa por desarrollar estos tres procesos con estas personas.  

Desde la pandemia son muchas las organizaciones que apoyan a este colectivo en su camino hacia la inclusión a través de lo digital, y en concreto, en su acceso al empleo. Estos apoyos están apuntando a muchas direcciones, en ocasiones, sin un foco claro y están arrojando datos de efectividad muy diferentes. El problema principal reside en que las puertas de entrada al empleo en la sociedad digital no están claras, por diferentes motivos:  

  • Los estudios reglados, y en particular, los estudios superiores reglados (universitarios o de FP) siguen siendo la fuente preferida de contratación en las organizaciones grandes y medianas. Esta perspectiva está cambiando poco a poco en la medida en que la oferta formativa, la demanda y la calidad de la FP reglada va aumentando, pero, aun así, hay puestos de trabajo de naturaleza digital que no pueden cubrirse porque no hay profesionales suficientes con formación tecnológica superior que puedan ocuparlos. ¿Qué nichos de empleo existen que puedan asumir a profesionales con formación tecnológica especializada que no cuentan con una carrera universitaria o una formación de FP superior (certificados de profesionalidad de nivel III o ciclos formativos de grado superior)?  
  • Por otro lado, la selección de perfiles profesionales cada vez es más compleja. Si hace pocos lustros era suficientemente diferenciador contar con una habilidad tecnológica (i.e., manejo de Excel, conocimiento de equipos, etc.) ahora las habilidades tecnológicas van en grupo. ¿Qué probabilidades tiene una persona con formación en HTML5 de encontrar un empleo? Posiblemente pocas. Sin embargo, si eso lo acompañamos de una formación en CSS3, Java Script, SEO/SEM, UX, y unas nociones de marketing, probablemente tengamos a un diseñador web o técnico en marketing digital que pueda acceder al mercado de trabajo. Encontrar las habilidades que están asociadas a los nichos de empleo anteriores es otro de los retos de cara a generar oportunidades de formación para jóvenes procedentes de contextos desfavorecidos.

 Asimismo, es interesante analizar también qué otros nichos de empleos no digitales están surgiendo, como se están digitalizando y que competencias digitales, aunque no sean técnicas específicas, se están requiriendo en los mismos.  

Todo esto va dirigido a encontrar las puertas de entrada al empleo accesibles para el perfil de joven con el que trabajamos. ¿Pero qué es exactamente una puerta de entrada? Son aquellos elementos diferenciales que permiten que los jóvenes accedan al mercado de trabajo. Hemos hablado ya de la formación en sí misma, pero existen otras puertas de entradas: la experiencia en empresas, el conocimiento de idiomas, la experiencia internacional, el acompañamiento por parte de un mentor, la generación de una red de contactos, etc. Encontrar las puertas de entrada de un determinado nicho de empleo, implica encontrar todos los elementos que, acompañados de una formación, pueden favorecer el acceso al empleo.  

Solo desde el conocimiento profundo de estas puertas de entrada podemos construir y diseñar experiencias, programas formativos y de acompañamiento con impacto en los jóvenes de Tomillo.  

Situación Actual

 

Fundación Tomillo tiene desde el origen la mirada puesta en la formación y el empleo de los jóvenes. A lo largo de sus 38 años de vida, se han generado formaciones que respondían a una necesidad del mercado. La entidad nunca ha sentido reparo a la hora de abandonar ámbitos o modelos formativos si consideraba que éstos no respondían al propósito de la entidad y no generaban oportunidades en la población joven vulnerable del sur de Madrid.  

Asimismo, son muchos los sectores formativos que se han abierto gracias al contacto estrecho que mantenemos con las empresas, y en concreto, a través de la labor que se hace desde intermediación laboral.  

En la actualidad hay un foco claro por lo digital (en realidad, siempre lo hubo desde el inicio), no sólo en lo que se refiere al proceso formativo, sino al objeto mismo de la formación. Tenemos claro también que, a nivel formativo, y más allá de que Tomillo cuente con programas propios, queremos ir en colaboración con otros. 

Si bien la Formación Profesional reglada está cubierta con fondos públicos, la Formación Profesional especializada de Tomillo se financia, principalmente, con fondos privados. Estos fondos privados, responden, en ocasiones a inquietudes particulares de los financiadores, aunque el margen de acción de cara a proponer nuevos programas o reformular los existentes es medio alto siempre que mantengamos los indicadores de empleo. 

Algunos contenidos técnicos de los programas formativos se imparten desde Tomillo, en  otros, son otras entidades las que imparten la formación y desde Tomillo se realiza el proceso de acompañamiento, orientación e intermediación laboral.  

Por todos estos motivos, en Tomillo realizamos un trabajo sistematizado para identificar las puertas de entrada al empleo para jóvenes procedentes de contextos desfavorecidos, especialmente en profesiones digitales, con el objetivo de alinear los programas formativos de la entidad a la realidad del mercado laboral. 

Julián Martín
Director de Formación Reglada​

Compartir