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Los profesores de Tomillo también cuentan. Entrevista con Tomás Rodríguez

El pasado 5 de octubre se celebró el Día Mundial de los Docentes en el que este año la UNESCO ha rendido homenaje a los formadores bajo el lema: “Docentes: liderar en situaciones de crisis, reinventar el futuro”. Fue una oportunidad para honrar la profesión docente en el mundo, haciendo un balance de los logros y llamando la atención sobre el papel desempeñado por los profesores, quienes ayudan a lograr el objetivo mundial sobre Educación, que hace parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

La celebración de este año casi coincide con la “vuelta al cole” en un contexto de pandemia mundial, en donde los estudiantes vuelven a las aulas después de casi 8 meses de haber visto interrumpidas sus clases presenciales y en donde los profesores, como otros tantos profesionales, viven un momento de adaptación frente a los cambios que la COVID-19 ha generado y de incertidumbre frente a las políticas administrativas y sanitarias.

Por ello hemos querido entrevistar a Tomás Rodríguez, quien se desempeña como profesor de Formación Profesional desde hace 5 años en el Centro de Formación Tomillo. La docencia, su sector profesional, ha sido uno de los más afectados por la crisis sanitaria y mediante esta conversación hemos querido indagar sobre su experiencia, sus miedos, preocupaciones, retos y opiniones frente a la situación actual y frente al futuro de la enseñanza en nuestro país.

¿Cómo crees que se ha visto afectado tu sector profesional con la aparición de la pandemia que estamos viviendo? ¿Hay algo de positivo?

TR: Antes de nada, agradeceros la oportunidad de exponer nuestra visión en todo esta situación tan especial que nos ha tocado vivir. Dicho esto, me gustaría diferenciar la primera y esta segunda parte de la pandemia.

La primera parte apareció de repente y tuvimos que poner en marcha un proyecto urgente de adaptación a la formación online. Los perfiles más relacionados con la Informática se adaptaron rápidamente y solamente tuvimos que enfocarnos en las necesidades de cada alumno/a en su casa a nivel de conexión y equipos. El resto de perfiles tuvieron que adaptarse e incorporar herramientas, que aún no habían tenido necesidad de usar, en menos de 2 semanas. Todo esto se pudo sacar adelante con el esfuerzo y las ganas de superar la situación de todos los docentes que forman la Formación Reglada de Tomillo. Me gustaría recalcar que desde Dirección hubo un apoyo total para llevar a cabo cualquier idea que surgía.

La segunda parte que coincide con el inicio del curso 2020 – 2021, se inició con mucha incertidumbre y con muchas dudas sobre qué se podía y no se podía hacer en el aula. Con todo preparado para los 3 escenarios que manejaba Consejería, hemos comenzado con el Escenario 2. Este escenario semipresencial nos ha llevado a dividir cada grupo en dos, y que solamente profesores y profesoras de Específica en FPB impartan clases presenciales, quedando los docentes de Básica en las clases online.

La parte positiva que me llevo de toda esta pandemia es que la Profesión de Docente va mucho más allá de impartir los contenidos que indica el BOCM en cada perfil profesional. Somos los afortunados de normalizar una situación que ha llegado y no sabemos cuándo finalizará, tenemos la oportunidad de transmitir optimismo, tranquilidad, seguridad y enseñar una serie de herramientas que hagan que la vida de los estudiantes sea la mejor posible.

En España, durante las dos primeras semanas de curso unos 117 colegios y 214 aulas tuvieron  que cerrar por contagios de coronavirus y a finales de septiembre 2.852 aulas estaban en cuarentena según el Ministerio de Educación. ¿Cuál ha sido tu mayor preocupación con la vuelta de los alumnos y alumnas a las aulas?

TR: Mi mayor preocupación ha sido que los estudiantes no pudiesen venir a la Fundación. Creo que están en una edad en la que deben relacionarse y superar juntos esta situación en la que les ha tocado ser protagonistas.

Según una encuesta sobre la situación emocional del profesorado en España durante el confinamiento, publicada por la revista Educación 3.0, casi el 60% de los docentes en el país se sintieron “superados” durante la pandemia. ¿Cuál ha sido tu experiencia personal?

TR: Entiendo que si la revista Educación 3.0 indica esos datos, será verdad y es preocupante. En mi caso,  he recibido un apoyo total del Equipo Directivo, y con la ayuda de mis compañeros/as de Claustro he podido conciliar mi vida personal con 3 niños, la preparación de las clases y el apoyo a otras áreas de la Fundación. Y gracias a mis compañeros no me he visto superado en ningún momento, porque si ha existido algo en este periodo ha sido solidaridad dentro de los Claustros.

Mi recomendación es que si el profesorado tuviese una inversión real en formación de nuevas tecnologías, en medios digitales y nuevas herramientas de gestión de aula, ese porcentaje se vería reducido. El problema es que muchos perfiles de alumnado y profesorado han tenido su primer contacto con las nuevas tecnologías con la llegada de la pandemia.

A parte de las herramientas digitales y técnicas que tuviste que aprender a usar ¿qué habilidades personales tuviste que reforzar para cubrir las necesidades de los estudiantes?

TR: He tenido que reforzar en paciencia para gestionar las situaciones en mi casa y empatía para poder ver la situación en cada hogar de los alumnos y alumnas.

¿Según tu opinión cuáles es el nuevo rol del docente dentro del aula y cuáles son los retos a los que se enfrenta?

TR: El rol no ha cambiado, sólo ha cambiado el contexto. Ahora más que nunca debemos ser ese punto de apoyo y confianza que el alumnado necesita para poder afrontar todos los retos que la vida les ofrezca. En mi caso, 2º de I+ (FPB de Informática y FPB de Electricidad) es un momento en el que nos toca ayudar a cada estudiante y familia a ser capaces de elegir si seguir formándose en un Grado Medio. Vivimos un momento en el que algunos trabajos están desapareciendo, pero están naciendo nuevas oportunidades en las que los jóvenes deben estar preparados.

¿En el caso de la formación profesional en la que es fundamental la asistencia de los estudiantes a talleres y prácticas profesionales, cómo se suple esta necesidad en un entorno online?

TR: Desde la Fundación se va a dotar a todo el alumnado de un Kit Profesional: (Kit de ARDUINO, Estuche de herramientas de electrónica, componentes electrónicos y un estuche con herramientas de testeo de cableado de redes locales) para poder realizar prácticas de manera online en caso de ser confinados. Estos kits se usarán en el aula y estaremos preparados para que se los puedan llevar a sus casas.

¿Cómo construyes el vínculo de cercanía o conexión con los estudiantes cuando la mascarilla puede ocultar las emociones o cuando las clases se hacen a distancia?

TR: Mi única herramienta para crear vínculo, con y sin mascarilla, online o presencial, es ayudar y dar respuesta rápida a todas las preguntas y necesidades que los estudiantes tengan.

¿Cómo ves el futuro de la enseñanza en nuestro país después de esta pandemia?

TR: La Administración ha conseguido reducir el ratio en las aulas a la mitad de alumnos y alumnas con el mismo número de docentes y sin realizar ninguna obra en los centros educativos. Esto vuelve a ser un parche que no mejorará la educación en nuestro país. Como en cualquier parte de la vida, se debe tener en cuenta que sin inversión, no hay mejora.

Tomás Rodríguez hace parte del equipo de 40 docentes de Tomillo que imparten cursos de formación para mejorar la empleabilidad de jóvenes, en situación de vulnerabilidad, tratando de potenciar sus fortalezas, compensar sus carencias y ayudarles a desarrollar las nuevas competencias que se demandan en el mercado de trabajo.

 

 

 

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